La implantación de pantallas táctiles en las tiendas facilitaba la visibilidad a gran tamaño de un catálogo de productos muy extenso, pudiendo interactuar el cliente final incluso sin la compañía del empleado.
A su vez, servía para amenizar la espera de los clientes en caso de tener a todo el personal ocupado.
Tras analizar su uso, concluímos que el gran tamaño de las pantallas resultaba útil como espacio de publicidad para llamar la atención pero era contraproducente como área táctil, dificultando acceder a ciertas zonas. Además, el tamaño de muchos textos era demasiado bajo para la definición de la imagen y complicaba la lectura.
Hicimos un análisis de pantallas implantadas en otros establecimientos, aunque no necesariamente fueran del mismo sector. Determinamos patrones como buscadores, elementos de navegación, tamaño de botones, menús, textos, scroll, etc.
Reubicamos los elementos, limitando la zona superior de la pantalla a contenidos informativos pero no interactuables. Aseguramos los botones de navegación y el acceso al buscador en la parte inferior de la pantalla, como un contenido fijo que acompaña al usuario en todo momento.
Rediseñamos los tamaños de textos para adecuarlos a la lectura a distancia y los botones para facilitar su funcionalidad táctil.

Aprovechamos la reestructuración para personalizar gráficamente el catálogo acorde a la marca de las tiendas y representar las categorías de producto con fotografías reales.
Probamos previamente la nueva estructura del catálogo en las mismas pantallas, pero en un entorno controlado y con voluntarios. Confirmamos la mejora en la usabilidad, haciendo la navegación más intuitiva y cómoda independientemente de la estatura del usuario.
Tras actualizar el catálogo hemos seguido con más pruebas, visitando las propias tiendas y analizando el uso real de las pantallas de cara a las próximas mejoras.